viernes, 9 de febrero de 2018

Ladridos a la luna

Jorge G. Alvear Macías
El presidente Moreno debe aceptar que Julian Assange representa una carga insostenible de daño permanente para la imagen del Ecuador y la búsqueda de inversión extranjera. El inversionista de largo plazo siempre huye de los sistemas tramposos o poco serios; solamente los audaces y dispuestos a negociar con autoridades corruptas toman el riesgo de despreciar la prudencia y navegar en aguas intranquilas. Cada desacierto oficial en el affair Assange perjudica las relaciones internacionales. Ya no más triquiñuelas e intentos de sorprender a las autoridades británicas (como incluir al australiano en la lista de nuestra misión diplomática). La contraparte británica ha sido leal y paciente.
La Cancillería debe abandonar el lado equivocado del argumento, más aún si su contraparte se posicionó en el lado correcto. Es de esperar que los británicos cuiden mejor la vida de Assange, si acaso estuviere en peligro. Además, es su responsabilidad.
Tomado del Diario El Universo,
edición del 8 de febrero del 2018
Más vale una vez morado que ciento colorado, reza el dicho. Hay que considerar, en el camino de la rectificación, anular la naturalización de Assange (quien nunca ha pisado territorio ecuatoriano y nos ha considerado un país insignificante). Hay suficiente fundamento para anular su carta de naturalización, en las previsiones del art. 81 de la Ley Orgánica de Movilidad Humana (“…ocultación de hechos relevantes, documentos falsos o el cometimiento de fraude a la ley en el procedimiento de concesión…”) y estamos a tiempo para hacerlo. LÉA MÁS: 
*Publicado originalmente en el diario EL Universo el día viernes 9 de febrero del 2018

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