viernes, 26 de febrero de 2016

‘Kurzarbeit’, la flexibilización

Jorge G. Alvear Macías


España, agobiada por la crisis del 2007, buscó y aplicó soluciones pragmáticas, medidas duras pero necesarias, como la adopción de la flexibilidad del contrato de trabajo, –el ‘contrato alemán’– como también se conoce al régimen del Kurzarbeit (jornada de trabajo reducida) que evitó un millón de despidos durante la crisis en Alemania.
El economista y periodista catalán Jordi Goula (La Vanguardia) explica el régimen: “En síntesis, se trata de trabajar menos horas y cobrar proporcionalmente algo más; ese algo más es la prestación que pone el Estado”. También menciona las diversas modalidades de flexibilización laboral siguientes:
-El ERE (Expediente de Regulación de Empleo) permite obtener autorización para suspender temporalmente trabajadores, pero garantizando sus derechos. Así la empresa puede adaptarse a los vaivenes del mercado. Es la opción más utilizada en la industria y rama de servicios. La suspensión temporal de jornada conlleva que los días no trabajados los paga el Instituto Nacional de Empleo. Además existen los ERE extintivos del contrato, pero no son de fácil aprobación por parte de la autoridad laboral, los suspensivos sí porque son una medida para no destruir el empleo.
-La Reducción de jornada. “Se pacta una reducción de jornada y se cobra proporcionalmente. Luego, la prestación del paro también es proporcional. En algunos casos, la empresa puede complementar esta prestación. La principal diferencia con la de Alemania es que allí la parte pública de prestación es superior…”.

viernes, 19 de febrero de 2016

Samanes, ¿más errores?

Jorge G. Alvear Macías


A la construcción del parque Samanes, que hoy disfrutan miles, precedió una declaración de “Área Nacional de Recreación”, que me resulta extrañísima. Repasaré con usted las razones:
1.- La Ley Forestal y de Conservación de Áreas Naturales y Vida Silvestre dispone que estas deben conservarse inalteradas (art. 68). Sin embargo, en el área Los Samanes el objetivo era construir un parque con características urbanas, con más de 80 canchas deportivas y estadio; por tanto, implicaba rellenar grandes extensiones de terrenos, donde había arrozales y un humedal. Algo que según especialistas consultados alteró el medioambiente y contrarió los fines de conservación de un área de recreación y del ecosistema natural. ¿Infracción legal o error de buena fe?
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viernes, 12 de febrero de 2016

López y Assange

Jorge G. Alvear Macías


El primero, un civil encarcelado en prisión militar desde el 2014. El segundo, asilado en una embajada desde el 2012.
Leopoldo López fue condenado a 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de prisión, por instigación y asociación para delinquir; daños a propiedades e incendio intencional, no demostrados por la Fiscalía venezolana. López se entregó en lugar de escapar. Desde su reclusión ha hecho pocas declaraciones y su esposa ha sufrido vejámenes para visitarlo.
Julian Assange se considera perseguido de Estados Unidos por revelar secretos militares y teme que lo extraditen allá. Estando en Londres bajo arresto domiciliario, evadió a la Policía, ingresó a nuestra embajada y obtuvo asilo con la protección del Gobierno ecuatoriano. Él recibe visitas y hace declaraciones sin restricciones.
Cuando López fue sentenciado (2015), el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria del Consejo de Derechos Humanos de la ONU exhortó al Gobierno a liberarlo e indemnizarlo. Barack Obama pidió su excarcelación. Felipe González manifestó que la sentencia fue “…el remate de esta burla sangrienta digna de la Stasi o la Gestapo”. Antes había observado: “A los países de la región se les hace difícil sostener los desmanes de Maduro”. El canciller venezolano rechazó los pronunciamientos, calificándolos de injerencia en los asuntos internos de Venezuela.
Ante ese rechazo internacional, Ernesto Samper (secretario general de Unasur) declaró su “respeto a las decisiones que adopten las autoridades jurisdiccionales” venezolanas. El canciller Patiño también afirmó respetar las decisiones judiciales soberanas de Venezuela.

viernes, 5 de febrero de 2016

Defender puestos de trabajo

Jorge G. Alvear Macías



Un apreciado médico chileno preocupado por la situación económica ecuatoriana –aquí viven sus queridos hijos– me envió un artículo del Mercurio, de Santiago, titulado ‘En Ecuador, el ‘milagro económico’ se derrumba como castillo de naipes’. Fue previamente publicado por La Nación, de Buenos Aires.
Su autora, Paula Markous, reitera las causas del derrumbe, apuntadas por muchos entendidos, que no son del Gobierno. Las resume así: “La caída del precio del petróleo y la apreciación del dólar han evidenciado la vulnerabilidad de un modelo basado en el gasto público y que relegó al sector privado”. Ella recoge lo dicho por el presidente; y, lo que él se niega a aceptar: un modelo de gasto público que despreció el aporte que pudo y puede dar el sector privado. Especialmente en este “cambio de época”, para denominar de alguna manera a algo “que académicamente no es crisis”, según el presidente.
Un castillo de naipes es una construcción con dificultades en su proceso y altamente frágil ya completada. La comparación del modelo económico de la revolución ciudadana con un “castillo de naipes”, lleva a pensar que en su imposición se apostó al éxito con grandes posibilidades de fracaso; y, claro, podía derrumbarse y se derrumbó.
Miles de ecuatorianos han perdido su trabajo (se dice casi 100 mil) y otros miles agradecerían el conservarlo. Todos absortos, luego de la gran cantidad de dinero que manejó el Gobierno en su proyecto de política económica. “…Hoy la calle está en calma, pero el ambiente social es tenso…”, observa la periodista y, tiene razón, de acuerdo con comentarios que recibí directamente o por los medios. SIGA LEYENDO AQUÍ: