viernes, 22 de agosto de 2014

De decapitados

Jorge G. Alvear Macías



El cruel asesinato del estadounidense James Foley, que mantiene absorta a la comunidad mundial, confirma lo peligroso del ejercicio del periodismo. Un miembro de la organización Militantes del Estado Islámico lo decapitó y difundió en internet el video del depravado acto. La organización conocida como ISIS, por sus siglas en inglés, alegó que actuó en venganza por los ataques aéreos de Estados Unidos en Irak.
Para el presidente Obama la vida de quien fue Jim Foley contrasta con sus asesinos. Indicó que ellos han arrasado ciudades y pueblos matando ciudadanos desarmados. “Gente como esta, en última instancia fracasan. Fallan porque el futuro es de aquellos que construyen y no de los que destruyen”.
La violencia en Irak también ha llevado al papa Francisco a comentar sobre la necesidad de “parar al agresor injusto”. Él está bien enterado de los horrores cometidos por el ISIS.
Foley fue secuestrado en Siria (2012) donde cubría el levantamiento contra el gobierno de Bashar al Asad, como reportero de medios extranjeros.
Sus atribulados padres poco después de la desaparición, junto a otros familiares y amigos, iniciaron una campaña de búsqueda e imploraron su liberación. Así publicaron en internet una página, en la que bajo la frase “Encuentren a James Foley”, escribieron: “Una súplica de la familia Foley”.