viernes, 5 de febrero de 2016

Defender puestos de trabajo

Jorge G. Alvear Macías


Un apreciado médico chileno preocupado por la situación económica ecuatoriana –aquí viven sus queridos hijos– me envió un artículo del Mercurio, de Santiago, titulado ‘En Ecuador, el ‘milagro económico’ se derrumba como castillo de naipes’. Fue previamente publicado por La Nación, de Buenos Aires.
Su autora, Paula Markous, reitera las causas del derrumbe, apuntadas por muchos entendidos, que no son del Gobierno. Las resume así: “La caída del precio del petróleo y la apreciación del dólar han evidenciado la vulnerabilidad de un modelo basado en el gasto público y que relegó al sector privado”. Ella recoge lo dicho por el presidente; y, lo que él se niega a aceptar: un modelo de gasto público que despreció el aporte que pudo y puede dar el sector privado. Especialmente en este “cambio de época”, para denominar de alguna manera a algo “que académicamente no es crisis”, según el presidente.
Un castillo de naipes es una construcción con dificultades en su proceso y altamente frágil ya completada. La comparación del modelo económico de la revolución ciudadana con un “castillo de naipes”, lleva a pensar que en su imposición se apostó al éxito con grandes posibilidades de fracaso; y, claro, podía derrumbarse y se derrumbó.
Miles de ecuatorianos han perdido su trabajo (se dice casi 100 mil) y otros miles agradecerían el conservarlo. Todos absortos, luego de la gran cantidad de dinero que manejó el Gobierno en su proyecto de política económica. “…Hoy la calle está en calma, pero el ambiente social es tenso…”, observa la periodista y, tiene razón, de acuerdo con comentarios que recibí directamente o por los medios. SIGA LEYENDO AQUÍ: