viernes, 21 de noviembre de 2014

Legislación coyuntural

Jorge G. Alvear Macías

Puede ser que las consecuencias no sean graves para nuestra sociedad en ciertas ocasiones, debido a la toma de decisiones gubernamentales erradas; pero en otras sí –y aún estamos pagando el precio de la improvisación– que afectó a la generalidad y dejaron los problemas para que sean resueltos por el gobierno siguiente. Pero el desenfreno en la labor legislativa al calor de la coyuntura también entraña peligros, ora provenga de la iniciativa de la Asamblea o de Carondelet. El cálculo inmediatista de supervivencia política no siempre dio resultados para los angustiados, pero siempre significó y significa hacer experiencia con la suerte ajena. La del ciudadano llano.
Muchas de las leyes aprobadas en estos últimos años fueron tramitadas con el rumbo trazado en el cuestionado pasado. Pero en el presente –con el “cambio de época”– los proyectos vienen adornados con retórica esotérica, ampulosa y ambigua, ecologista (aunque resulte lo contrario), equitativa, con dedicatoria, garantista de derechos, incluyente, divisionista, amenazante y “socializadora” al mismo tiempo. Unos con intenciones reveladas y otros las traen escondidas. Con el mismo ritual en cada ocasión, semejante al del depredador que rodea a la perdiz hasta marearla y aprovechar su descuido para atraparla. Eso sí, ha quedado claro que el engaño no ha sido lo peor, sino sus secuelas: la desilusión, el incierto destino y la afectación al plan de vida. En fin, la factura se la pasan a los gobernados.