viernes, 18 de agosto de 2017

Cinismo y destrucción

Lula y los Kirchner

Jorge G. Alvear Macías
Nuestra democracia está atrapada por la corrupción, desde que una de las campañas electorales del expresidente Correa habría recibido financiamiento de Odebrecht, protagonista del más grande escándalo de corrupción nacional de todos los tiempos.
Cuánta diferencia con Chile, país líder en probidad en América Latina, un modelo de Estado democrático, económico y social. Cuán distinto el escenario ecuatoriano para atraer inversiones extranjeras importantes de largo plazo y no golondrinas. Lo comento en consideración del grave problema económico del país, constituido especialmente por la descomunal deuda contraída por Rafael Correa, quien hizo oídos sordos a toda advertencia de especialistas y del sentido común.
Al igual que con el kirchnerismo en Argentina, el correato es sinónimo de corrupción y de destrucción económica, que también impregnó a Alianza PAIS, agrupación que debería desaparecer. Es lo que les conviene a aquellos militantes que no se mezclaron en las corruptelas (ora porque “no hubo cama para tanta gente”, ora porque se resistieron…, ora por falta de oportunidad); y no es buena su identificación con otros miembros de la organización verde flex percibidos y percibidas como oportunistas que rápidamente amasaron y exhiben riquezas sospechosas, prevalidos y prevalidas, cínicos y cínicas, labiosos y labiosas aprendices de cuatro o cinco líneas de un texto, repetido en cualquier ocasión para responder el reproche ciudadano. LÉA MÁS: 
Chávez, kirchner, Correa y Lula
*Publicado originalmente en el diario El Universo el día viernes 18 de agosto del 2017

viernes, 11 de agosto de 2017

¡A recuperar dineros del Estado!

Jorge G. Alvear Macías

¿Cómo recuperar dineros del Estado arrebatados por la corrupción? Es la pregunta repetida en distintos sectores de la sociedad. Una exigencia ciudadana por los perjuicios económicos, ocasionados en muchos procesos de contratación pública. Y en verdad, por la magnitud del dispendio público durante la década correísta, ufanada de contratar obras en miles de millones de dólares, cada vez surgen más sospechas sobre su adjudicación con sobreprecios y sobornos a funcionarios públicos que las facilitaron. Tanto, que se ha estimado en US$ 7’000.000,00 diarios, el monto de coimas distribuido en esos 10 años… ¡Sí, siete millones diarios! Una morrocotuda cifra, que en gran parte estaría en cuentas bancarias e inversiones en otros países, que precisamente son miembros de la Convención de las Naciones Unidas contra Corrupción (cuya mención explicaré más adelante).

Para el coordinador de la Comisión Nacional Anticorrupción, una jugosa fracción del dinero sucio no ha salido del país –concretamente el dinero recibido por un excontralor–, y habría que ubicarla en la provincia de Manabí. Y apoya su sospecha, señalando las muy cercanas relaciones de ese excontralor con el poder político de dicha provincia. Obviamente, el Estado ecuatoriano a través de los funcionarios competentes, tiene los medios para rastrear los inusuales flujos de dinero y confirmar lo indicado. LÉA MÁS http://www.eluniverso.com/opinion/2017/08/11/nota/6324541/recuperar-dineros-estado

*Publicado originalmente en el diario El Universo el día viernes 11 de agosto del 2017.


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viernes, 4 de agosto de 2017

El Estado de corrupción empezó antes



Jorge G. Alvear Macías
En esta semana, el vicepresidente Glas afirmó: “…Se construye un escenario propicio para la corrupción institucionalizada… una cosa es que ocurran casos de corrupción en un gobierno; otra, muy distinta, es crear las condiciones para que un gobierno entero sea corrupto… hoy se sientan las bases para un Estado de corrupción, al pactar con personajes nefastos de la historia, como los Bucaram… corrupción institucionalizada es entregar empresas eléctricas…”. Son verdades a medias.
Porque hoy no se sentarían las bases para un Estado de corrupción. Ya fueron sentadas el 2007, cuando el Tribunal Supremo Electoral destituyó a 57 diputados del Congreso Nacional, elegidos mediante voto popular y, luego, los suplentes (“diputados de los manteles”), impulsados por el Ejecutivo y en asocio con los diputados del PRE –tienda política de los Bucaram–, desacataron la restitución dispuesta por el Tribunal Constitucional con efecto inmediato. Pocos meses después, la Asamblea Constituyente de Montecristi declaró en receso al Congreso Nacional y asumió de hecho –y no de derecho– sus funciones. LÉA MÁS:
*Publicado originalmente en el diario El Universo, el viernes 4 de agosto del 2017.


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