viernes, 26 de julio de 2013

Las cartas

Jorge G. Alvear Macías

@jorgalve



Un día como hoy se entrevistaron Bolívar y San Martín en Guayaquil. Recientemente se habría descubierto, en el Archivo Nacional de Historia, la copia de una carta al general Antonio José de Sucre con detalles exactos de esa reunión, cursada por el general José Gabriel Pérez, edecán y secretario general de Simón Bolívar. Interesante hallazgo, pues se pensaba que esa entrevista había sido reservada.
Según su descubridor, el historiador colombiano Armando Martínez, aquel documento consta en el libro copiador de cartas del general Pérez. Para el historiador Ayala Mora, los guayaquileños, especialmente, tendríamos motivos de satisfacción “de que la evidencia más cercana a cómo se produjeron los hechos están aquí”.
Sin embargo, la fundación venezolana Vicente Lecuna ya reprodujo una carta del 29 de julio de 1822 enviada por el general Pérez al general Sucre, en la publicación titulada “La entrevista de Guayaquil - Restablecimiento de la Verdad Histórica por Vicente Lecuna”, Edición de 1963.

Allí, Pérez narra que el 26 de julio a las 9 de la mañana “… entró en esta ciudad S.E. el Protector del Perú. El Protector luego que vio a S. E. el Libertador a bordo del buque que lo conducía le manifestó del modo más cordial los sentimientos que le animaban de conocer al Libertador, abrazarle y protestarle una amistad íntima, sincera y constante…”. Afirma que San Martín le dijo a Bolívar “… que no se había mezclado en los enredos de Guayaquil en los que no tenía la menor parte…”.

La misma publicación venezolana, contiene la relación que hizo Rufino Guido, edecán de San Martín. Para Guido, el primer encuentro con Bolívar fue en la casa en donde se hospedó San Martín. Desde el muelle hasta ese lugar, un batallón de infantería rindió honores al Protector. “Al entrar a la casa hallamos al pie de la escalera que conducía a los altos al Libertador Bolívar de gran uniforme y rodeado de su estado mayor…”, quien le dijo: “Al fin se cumplieron mis deseos de conocer y estrechar la mano del renombrado general San Martín”.
Guido recuerda los saludos corporativos y de las señoras de Guayaquil, manifestación que desagradó al Libertador porque él no habría recibido igual trato. Además, “… repentinamente una de las señoritas, como de dieciséis a dieciocho años, linda como un ángel, y con las manos atrás…” se acercó a San Martín y le colocó una corona de laurel esmaltada. Que luego se despidieron las señoras; los jefes y oficiales que acompañaban a Bolívar; y, los “… dos ayudantes de campo del general nos retiramos, quedando solos y a puerta cerrada ambos generales, cuyo encierro duró hora y media…”. Posteriormente salió “… el Libertador para su alojamiento, acompañado de sus ayudantes, que le esperaban en nuestras habitaciones, situadas al paso…”. Después San Martín recibió visitas, comió con sus ayudantes y luego visitó por media hora al Libertador en su alojamiento.
Al día siguiente, San Martín volvió a casa del Libertador para una última reunión privada.
Los relatos de Pérez y Guido no coinciden.

*Publicado en el Diario El Universo el día viernes 26 de julio de 2013

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