viernes, 23 de noviembre de 2012

Producción en masa


Jorge Alvear Macíasjorgalve@yahoo.com 

Reflexionaba que entre los tipos de procesos productivos está la producción en masa. En esta se distingue el flujo continuo de fabricación de un producto. Se utiliza la cadena de montaje, típica en la fabricación de automóviles y “enlatados”.

Pero no cavilaba sobre un proyecto industrial en concreto, sino sobre el “diluvio” de distracciones que hemos recibido los ecuatorianos en los últimos 5 años. Numerosos temas de controversia, soltados en el debate nacional con cierta secuencia y cuando se discutían o criticaban actuaciones gubernativas.

Así, unos temas sustituyeron a otros, como salidos de una cadena de producción.

La constante generación del debate casi siempre desde los estamentos del poder, me sugieren la existencia de un “departamento de fabricación” de temas perturbadores, diseñado para producir en masa, y acumular un “stock” con una estrategia de uso, que solo conocen el “gerente de producción” y el “gerente de comercialización”. ¿Acaso la estrategia de distracción para el control social, que describió el filósofo y lingüista Noam Chomsky?

Por eso me pregunto si forman parte de esa producción masiva, las recientes propuestas del Secretario Ejecutivo del movimiento Alianza PAIS (AP) y la del presidente, respectivamente.

El primero cuestiona la división de poderes (funciones) del Estado moderno y reniega de la necesidad de su existencia. El Secretario de AP plantea un debate de nuevos conceptos en la política, porque según él se habrían gastado las instituciones, y no reflejan las circunstancias actuales. Insólita propuesta, pues la actual Constitución de Montecristi se aprobó “para que dure 300 años”.

Por su parte el presidente, insiste en la necesidad del control del flujo de la información. Lo ha reiterado, luego de haber expresado en España que la información es un derecho ciudadano, por tanto, se debe formar “una Función del Estado con mucha más capacidad de regular ese suministro de información”. Desea “… una Función del Estado, con legitimidad democrática, con controles democráticos, no estos negocios que hacen lo que les da la gana…”.

Ambas pretensiones parecen tener el mismo origen (¿la cadena de producción?). ¿Hay realmente la intención de hacerlas realidad? ¿Son globos de ensayo? No estoy seguro.

Algún funcionario les debió advertir que una reforma constitucional de ese alcance sería regresiva para los derechos ciudadanos, incompatible con las normas y principios del Derecho Constitucional Internacional.

Es que, la legitimidad de un sistema democrático, si bien se mide por la satisfacción de las exigencias de las mayorías ciudadanas, no puede desvincularse de las constituciones nacionales, ni de la Declaración Universal de Derechos Humanos y otros convenios afines. Existe un común denominador en las constituciones de los estados democráticos: los principios democráticos y los derechos humanos, amparados por el Derecho Constitucional Internacional.

De ahí que la pretensión del Secretario de AP, colisiona con la Carta Democrática de la OEA: “Son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; …y la separación e independencia de los poderes públicos” (artículo 3).

De otro lado, el control del flujo de la información está impedido por la Declaración de Principios para la Libertad de Expresión: “…La actividad periodística debe regirse por conductas éticas, las cuales en ningún caso pueden ser impuestas por los Estados”.



*Publicado en el diario El Universo el día viernes 23 de noviembre del 2012.

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